Estaba ayer en el East
End y asistí a una reunión de parados. Escuché
fuertes discusiones. No se oía mas que un grito:
"pan, pan". Cuando regresé a mi casa
me sentí todavía más convencido de
la importancia del imperialismo (...). Para salvar a los
cuarenta millones de habitantes del Reino Unido de una
mortífera guerra civil, nosotros, los colonizadores,
debemos conquistar nuevas tierras para instalar en ellas
el excedente de nuestra población y encontrar nuevas
salidas a los productos de nuestras fábricas."
Sir Cecil Rhodes. Carta al periodista
Stead. 1895.
"Desde este punto de vista,
lo repito, la fundación de una colonia es la creación
de un mercado (...). En el tiempo en que estamos y con
la crisis que pasan todas las industrias europeas, la
fundación de una colonia es la creación
de una salida. Allí donde permanezca el nudo colonial
entre la madre-patria que produce y las colonias que ella
fundó, se tendrá el predominio de los productos:
económico, y también político (...)
Hay un segundo punto que
debo igualmente abordar: es el lado humanitario y civilizador
de la cuestión. Es preciso decir abiertamente que,
en efecto, las razas superiores tienen un derecho con
respecto a las razas inferiores porque existe un deber
para con ellas. Las razas superiores tienen el deber de
civilizar a las razas.
Sr. Maigne: ¿Se
atreve usted a decir eso en el país donde se han
proclamado los derechos del hombre?
Sr. Guilloutet: Es la
justificación de la esclavitud y de la trata de
negros.
Jules Ferry: Si el honorable
Sr. Maigne tiene razón, si la Declaración
de los Derechos del Hombre ha sido escrita para los negros
de África ecuatorial, entonces, ¿con qué
derecho van ustedes a imponerles los intercambios, el
tráfico? Ellos no los han llamado...
Las razas superiores tienen
el deber de civilizar a las razas inferiores. ¿Y
existe alguien que pueda negar que hay más justicia,
más orden material y moral en el África
del Norte desde que Francia ha hecho su conquista?"
Discurso de Jules
Ferry ante la Cámara, París. 1885.
“La política
colonial se impone en primer lugar en las naciones que
deben recurrir a la emigración, ya por ser pobre
su población, ya por ser excesiva (...) Pero
hay otro aspecto de esta cuestión mucho más
importante: la cuestión colonial es, para países
como el nuestro, dedicados por la naturaleza misma de
su industria a una gran exportación, el problema
mismo de los mercados. Allí donde se tenga dominio
político, se tendrá también predominio
de los productos, predominio económico.”
Jules Ferry.
1882.
"La colonización
es la fuerza expansiva de un pueblo, es su potencia de
reproducción, es su dilatación y su multiplicación
a través del espacio, es la sumisión del
universo o de una gran porte de él, a su lengua,
a sus costumbres, a sus ideas y a sus leyes. Un pueblo
que coloniza es un pueblo que pone los cimientos de su
grandeza y de su supremacía futura (...). Desde
el punto de vista moral e intelectual, este crecimiento
del número de las fuerzas y de las inteligencias
humanas modifica y diversifica la producción intelectual.
¿Quién puede negar que la literatura, las
artes y las ciencias de una raza determinada al ser amplificados,
adquieren un impulso que no se encuentra entre los pueblos
de una naturaleza más pasiva y sedentaria?
Desde cualquier punto de vista que se adopte, sea que nos contentemos con la consideración de la prosperidad, de la autoridad y de la influencia política, sea que nos elevemos a la contemplación de la grandeza intelectual, he aquí el enunciado de una verdad indiscutible: el pueblo que coloniza más es el primer y mejor pueblo, y sin no lo es hoy, lo será mañana."
Desde cualquier punto de vista que se adopte, sea que nos contentemos con la consideración de la prosperidad, de la autoridad y de la influencia política, sea que nos elevemos a la contemplación de la grandeza intelectual, he aquí el enunciado de una verdad indiscutible: el pueblo que coloniza más es el primer y mejor pueblo, y sin no lo es hoy, lo será mañana."
P. Leroy-Beaulieu,
La colonización en los tiempos modernos, 1874.
Es la británica
la más grande de las razas dominantes que el
mundo ha conocido y, por consiguiente, el poder determinante
en la historia de la civilización universal.
Y no puede cumplir su misión, que es crear el
progreso de la cultura humana, si no es merced a la
expansión de la dominación inglesa. El
espíritu del país tendrá fuerzas
para cumplir esta misión que nos ha impuesto
la Historia y nuestro carácter nacional. [...]
El Imperio británico, firmemente unido, y los
Estados Unidos deben juntos asegurar la paz del mundo
y asumir la pesada responsabilidad de educar para la
civilización a los pueblos retrasados.
Joseph Chamberlain
al frente del Miisterio de Colonias británico,
en 1895
“Estos pueblos (africanos)
son muy difíciles de manejar (...) No tienen idea
de los deseos y de las complejas necesidades que constituyen
lo que nosotros llamamos civilización y es asumir
una gran responsabilidad sacarlos gratuitamente del estado
de barbarie en el cual viven satisfechos dichosos.”
The Times. 1877.
La tarea que los agentes del
Estado han de cumplir en el Congo es noble y elevada. Está bajo su incumbencia la civilización del
África Ecuatorial.
Cara a cara con el barbarismo primitivo, luchando
contra costumbres, de miles de años de antigüedad, su deber es modificar
gradualmente esas costumbres. Han de
poner a la población bajo nuestras leyes, la más urgente de las cuales es, sin
duda, la del trabajo.
En los países no civilizados, es necesario, creo yo, una firme autoridad
para acostumbrar a los nativos a las prácticas de la que son totalmente
contrarias a sus hábitos. Para ello es
necesario ser al mismo tiempo, firme y paternal."
Carta del rey LEOPOLDO II a los Agentes del
Estado del Congo. Bruselas, 16 de junio de 1897.
En nombre de Dios todopoderoso.
Su majestad el Rey de España; S.M. el Emperador de Alemania, Rey de Prusia; S.M. el Emperador de Austria, Rey de Bohemia, etc. (...)
Deseando establecer en
un espíritu de entendimiento mutuo, las condiciones
más favorables al desarrollo del comercio y de
la civilización en determinadas regiones de África,
y asegurar a todos los pueblos las ventajas de la libre
navegación por los principales ríos africanos
que desembocan en el océano Atlántico; deseosos,
por otra parte, de prevenir los malentendidos y las disputas
que pudieran suscitar en el futuro las nuevas tomas de
posesión efectuadas en las costas de África
y preocupados, al mismo tiempo por los medios de aumentar
el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas,
han resuelto (...):
1º Declaración
relativa a la libertd de comercio en la cuenca del Congo,
sus desembocaduras y países circunvecinos, con
disposiciones relativas a la protección de los
indígenas, de los misioneros y de los viajeros,
y a la libertad religiosa.
2º Declaración referente a la trata de esclavos y las operaciones que por tierra o por mar proporcionan esclavos para la trata.
3º Declaración relativa a la neutralidad de los territorios comprendidos en la cuenca convencional del Congo.
4º Acta de navegación del Congo.
5º Acta de navegación del Niger.
6º Declaración que establece en las relaciones internacionales reglas unformes respecto a las ocupaciones que en adelante puedan verificarse en las costas del continente africano.
Artículo 34. Toda potencia que en lo sucesivo tome posesión de un territorio situado en la costa del continente africano, pero fuera de sus posesiones actuales, o que no poseyendo ninguno hasta entonces, llegase a adquirirlo, así como toda potencia que se haga cargo en aquélla de un protectorado, acompañará el Acta respectiva de una notificación dirigida a las restantes potencias firmantes de la presente Acta, con objeto de ponerlas en condiciones de hace valer sus reclamaciones, si hubiese lugar a ellas.
Artículo 35. Las potencias firmantes de la presente Acta reconocen la obligación de asegurar, en los territorios ocupados por ellas en la costa del continente africano, la existencia de una autoridad suficiente para hacer respetar los derechos adquiridos y, llegado el caso, la libertad de comercio y de tránsito en las condiciones en que fuese estipulada.”
2º Declaración referente a la trata de esclavos y las operaciones que por tierra o por mar proporcionan esclavos para la trata.
3º Declaración relativa a la neutralidad de los territorios comprendidos en la cuenca convencional del Congo.
4º Acta de navegación del Congo.
5º Acta de navegación del Niger.
6º Declaración que establece en las relaciones internacionales reglas unformes respecto a las ocupaciones que en adelante puedan verificarse en las costas del continente africano.
Artículo 34. Toda potencia que en lo sucesivo tome posesión de un territorio situado en la costa del continente africano, pero fuera de sus posesiones actuales, o que no poseyendo ninguno hasta entonces, llegase a adquirirlo, así como toda potencia que se haga cargo en aquélla de un protectorado, acompañará el Acta respectiva de una notificación dirigida a las restantes potencias firmantes de la presente Acta, con objeto de ponerlas en condiciones de hace valer sus reclamaciones, si hubiese lugar a ellas.
Artículo 35. Las potencias firmantes de la presente Acta reconocen la obligación de asegurar, en los territorios ocupados por ellas en la costa del continente africano, la existencia de una autoridad suficiente para hacer respetar los derechos adquiridos y, llegado el caso, la libertad de comercio y de tránsito en las condiciones en que fuese estipulada.”
A. J. Beveridge. Discurso dado en Boston. 1898.
Art. 2: La república de Panamá concede a los Estados Unidos a perpetuidad el uso, la ocupación y el control de una zona de tierra y su prolongación en el mar para la construcción, mantenimiento, explotación, saneamiento y protección de dicho canal; esta zona de 10 millas se extiende sobre cinco a cada orilla...
Art. 7: La república de Panamá concede a los Estados Unidos el derecho y el poder de mantener el orden público en las ciudades de Panamá y Colón y los territorios y puertos adyacentes en el caso de que la república de Panamá no sea capaz, a juicio de los Estados Unidos, de mantenerlo."
CHAULANGES, MANRY y SEVE. Textes historiques, 1871-1914.
“El imperialismo
es la expresión del proceso de acumulación
capitalista que se manifiesta por la concurrencia entre
los capitalismos nacionales en torno a los últimos
territorios no capitalistas, aún libres, del
mundo.”
Rosa Luxemburg.
1913.
“La misión
civilizadora de la que habla la sociedad capitalista es
tan sólo un pretexto para esconder su ansia de
explotación y de conquista (...). Enemigo de toda
explotación del hombre por el hombre, defensor
de todos los oprimidos sin distinción de razas,
el Congreso condena esta política de robo y conquista,
aplicación desvergonzada del derecho del más
fuerte que pisa el derecho de los pueblos vencidos, y
comprueba también que la política colonial
aumenta el peligro de tensiones internacionales y de guerras
entre los países colonizadores”.
"Cada mejora de los
métodos de producción, cada concentración
de la propiedad (...), parece reforzar la tendencia a
la expansión imperialista. En la medida en que
una nación tras otra entran en la era de las maquinarias
y adoptan los métodos industriales más avanzados,
es más difícil para sus empresarios, comerciantes
y financieros colocar sus reservas económicas,
y progresivamente se ven tentados a aprovechar sus gobiernos
para conquistar con fines particulares países lejanos
y subdesarrollados a través de la anexión
y del protectorado (...).
Este estado de la cuestión
en la economía es la raíz del imperialismo.
Si los consumidores de este país pudieran elevar
tanto su nivel de consumo que fueran capaces de avanzar
a la par que las fuerzas de producción, no habría
ningún excedente de mercancías y capital
capaz de exigir del imperialismo el descubrimiento de
nuevos mercados (...).
El imperialismo es el
esfuerzo de los grandes dueños de la industria
para facilitar la salida de su excedente de riqueza, buscando
vender o colocar en el extranjero las mercancías
o los capitales que el mercado interior no puede absorber.
No es el crecimiento industrial
el que anhela la apertura de nuevos mercados y de nuevas
regiones parca invertir, sino la deficiente distribución
del poder adquisitivo la que impide la absorción
de mercancías y capital dentro del país.
El imperialismo es el
fruto de esa falsa política económica, y
el remedio es la reforma social."
"¡Razas superiores!,
¡Razas inferiores!. Es fácil decirdo. Por
mí parte, yo me aparto de tal opinión, especialmente
después de haber visto a sabios alemanes demostrar
científicamente que la francesa es una raza inferior
a la alemana. No, no existe el derecho de las llamadas
naciones superiores sobre las naciones llamadas inferiores.
La conquista que Ud. [J. Ferry] preconiza es el abuso,
liso y llano, de la fuerza que da la civilización
científica sobre las civilizaciones primitivas,
para apropiarse del hombre, torturarlo y exprimirle toda
la fuerza que tiene, en beneficio de un pretendido civilizador."
G. Clemenceau. Discurso en la Cámara. Francia, julio de 1885
G. Clemenceau. Discurso en la Cámara. Francia, julio de 1885
“Fuimos la primera nación que venía de un imperio que llamábamos
españoles a aquellos que formaron parte de las colonias. Nosotros no
colonizábamos, nosotros lo que hacíamos era tener una España más grande.
Y después de las independencias hemos seguido teniendo una relación
excelente con las repúblicas latinoamericanas”.
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